19 hs aproximadamente.
Esquina Buenos Aires y Córdoba-Rosario.
10 de mayo 2017.
Llegaba gente desde las calles, desde las veredas, algunos caminando, otros en bici; niños en brazos jóvenes, mates, olor a cigarrillos, rostros de todas las estaciones.
Ví el otoño, el tiempo, las arrugas, las pieles, los sueños.
Me quedé en la periferia, mirando, sintiendo, reviviendo, buscando... encontrando aquel tiempo.
Muchos se dirigieron directamente al centro de la plaza, esa que está frente a la iglesia, la Muni y el correo; muy cerca del río. Esa que condensa tantas atmósferas...
Pancartas, mates, percusión, cánticos, ritmos, cuerpos haciendo cuerpos, perros abriendo espacios, perros moviendo las colas...
Cuerpos abriendo cinturas en las memorias de los sueños.
Cuerpos andantes, deseantes de salir de huellas sin éticas y sin respaldo.
Cuerpos en liturgia que protegen de los fríos.
Cuerpo social , ACONTECIMIENTO, rescate del pulso del ritmo vital...OTOÑO VERDE.
Los vi a todos, a mi profe de geografía, de psicología...al director del colegio, habilitando ideas.
También te ví, seguias siendo "El hombre Gris". Así te bauticé cuando te conocí en el comedor universitario; alto, desgarbado y siempre llevabas el mismo sobretodo gris. Con el tiempo supe que el gris puede cobijar potencia de colores y que sólo se trata de pegar un salto... Me contaste que deseabas una sociedad inclusiva en tus pocos años pasados los veinte. Yo compartía con vos, no lo voy a negar, pero un poco era porque quería seducirte.
También te ví Carlitos, con tu risa y optimismo, siempre insuflando fuerza. Vi a tu madre generosa, a tus hermanos... los sigo extrañando. Vibran en cada gesto, interperlando mi capacidad de compromiso y el amor a la vida.
OTOÑO VERDE, de abrazo ético, de cambios de signos, de enderezamiento de huellas, de miradas al sol...
¡Encontré a tantos! Uno es una muchedumbre, ni hablar de más de treinta mil. ¿Quién quiere traducirte en número? No entiendo este sistema contable.
No hay decretos para modelar ni modular crímenes y silencios.
No hay mares que borren huellas asesinas.
No hay piel que pierda la memoria en sus cicatrices.
No hay tiempos ni espacios estancados en la crueldad.
Mi piel temblaba... Una señora con saco rojo, de columna encorvada y sostenida por un jóven, movió mi brazo sacándome de mi atemporalidad y dijo: "Estos también eran responsables" y señaló a la iglesia. La miré consternada y agradecida por estar tan cerca mío. Pronto se alejó apoyada en ese cuerpo que la sostenía.
Otoño sin 2x1.
Otoño de pañuelos blancos.
OTOÑO VERDE.
Otoño a pura piel.
María de los Angeles
Impresionante... viva el deseo de "salir de huellas sin éticas y sin respaldos"!!!, mucha vida a esos cuerpos deseantes
ResponderEliminarHOla Claudia, Clínica andante...de pañuelos blancos haciendo caminos, cual fuerza materna pariendo luz desde el centro de la tierra
ResponderEliminarLa humanidad en uno/a...
ResponderEliminarHola María, la humanidad en uno/a y uno/a, una humanidad. Gracias por acompañar el verde del otoño.
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